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Decantando el agradecimiento a su esencia

Actualizado: 12 ene

La celebración americana de el Día de Acción de Gracias representa una oportunidad para en compañía de la familia, reunirnos y volver consciente los motivos por los cuales podemos reconocer y valorar aquello que simplemente ES, en nuestra vida. Es en un espacio íntimo donde no hay nada que hacer, más que estar juntos y compartir con quienes más queremos, aquello por lo que estamos agradecidos.


Mi búsqueda, hacia lo que es más profundo, inmediatamente llamo mi atención a la sensación de agradecimiento que el ser humano experimenta en su cuerpo. Una experiencia placentera, que en mi caso particular se siente con una conmoción en el corazón, y que luego se mezcla con una risa peculiar, seguida por lágrimas de humildad y reverencia ante una fuerza más grande que la mia.


A lo largo de mi camino de vida, he tenido el honor de acompañar a aquellos que me lo han permitido, en su experiencia de sentir agradecimiento profundo en su cuerpo. En casi todos los casos, inevitablemente aparece una cálida carcajada que, a pesar de ser expresada externamente, parece surgir de un lugar profundo. Un poco como el típico JO-JO-JO de Santa Claus, una expresión sumamente cálida que parece estar alimentando de raíz la parte mas humana de uno mismo. La expresión de alegría externalizada inevitablemente despierta sentimientos de euforia, permitiendo un gran desahogo de energía y el surgimiento espontáneo de palabras de humildad, asombro y respeto por la vida.


Me resulta justo, que los que conocen la sensación de agradecimiento en su cuerpo, son aquellos que se han permitido fluir emocionalmente sin resistir la Fuerza de Vida.


Me refiero al fluir con una fuerza que es neutral, que no conoce de etiquetas, que fluye sin aviso previo y sin considerar voluntad propia. Una que nos empuja a experimentar la contracción emocional o lo que equivaldría a vaciarte. Una experiencia necesaria para llevarnos de regreso al cuerpo y hacia aquello que es esencial: el sentimiento. Rompiendo finalmente la ilusión que nos mantiene divorciados del cuerpo, y que típicamente se presenta mediante aires de grandeza y omnipotencia.


Solo así es como nos mantenemos cerca del corazón, y alcanzamos a profundizar en nosotros mismos, alcanzando la parte interna que nos vuelve esenciales y nos acerca cada vez mas a realizar nuestro potencial humano. Una parte que instantáneamente nos llena de sabiduría, de experiencias de agradecimiento, de asombro ante el milagro de la vida, y nos despierta la curiosidad nata que nos mueve a conectar con lo esencial en los otros.


Así es el camino por el cual podemos entonces alinear nuestras palabras de agradecimiento, con el sentir de nuestro corazón: simplemente permitiéndonos fluir con la Fuerza de la Vida.





Te deseo felices fiestas.




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