Cuando el deseo de ser tu Yo-mas autentico puede mas que el miedo a dejar de pertenecer

Actualizado: 17 oct

Todavía recuerdo aquellos tiempos cuando aun nutria mi necesidad humana y esencial de cercanía, enfocando mi energía en ser igual a las mujeres a mi alrededor, en donde, entre nosotras nos entreteníamos hablando de el chisme mas reciente de aquella que se atrevió a mostrarse diferente, del ultimo grito de la moda, de la receta mas saludable, de el intercambio de opinión y en ocasiones reduccionista de ver la vida. Ninguna nos cuestionábamos una a la otra, realmente solo nos escuchábamos. El deseo de pertenecer aun vencía el deseo de manifestar nuestra voz interior.


El pretexto para reunirnos era cualquiera, ahí estábamos pasando el tiempo, acompañándonos con un vago sentido del valor del tiempo. Curiosamente e indistinto del numero de veces que nos reuníamos, eran pocos los momentos en los que alguna se mostraba vulnerable y compartía experiencias internas mas allá de lo relacionado con el hacer de la vida cotidiana.


Ha transcurrido ya un largo tiempo de que mi necesidad de cercanía dejo de saciarse y comenzó en búsqueda de algo mas. Quizás fue soltarme ante el flujo de la vida, que naturalmente, me guio a aprender el desenvolvimiento de una forma mas profunda, amplia y llenadora, no solamente para saciar mi inherente necesidad de cercanía, si no para encontrar el crecimiento y la transformación.


Todo comenzó cuando experimente mi despertar espiritual, un estado en donde dejé de resistir el mundo externo, y me atreví a sentir mi naturaleza humana de fragilidad en los brazos de un corazón suave. Siendo posible reconocer y ponerle nombre a cada uno de los vacíos de mi pasado así como transitar la incomodidad de sentir el dolor de cada uno de ellos.


Poco imaginaba en ese momento que había emprendido el camino de regreso a la relación con mi alma, y el comienzo de la comunicación más profunda que un humano puede tener, me refiero a la apertura y receptividad a mi sistema de energía. Un parteaguas para comenzar a relacionarme con el mundo externo desde un lugar más real, amplio, y libre.


Al encontrarme receptiva ante las diversas sensaciones de mi cuerpo, y recibiendo mensajes valiosos de información, acezaba a partes cada vez mas profundas de mi. Encontrando finales con significado para aquellas partes que habrían dejado de servir en mi vida.


La liberación mental que le sigue a sentir el vacío, es maravillosa, la energía enfocada en resistir, ahora se enfoca en dar voz y forma a aquellas partes profundas que en el pasado permanecieron desatendidas. Son partes que al comienzo de el despertar comienzan a brotar de una forma quizás un cuanto desorganizada, pero con una intención sumamente poderosa de por medio, la de ir encontrando mediante las experiencias sentidas un sitio en el mundo externo en donde uno puede estar lo suficientemente cómodo como para poder manifestar.


Poco a poco comencé a darme cuenta de que al estar conmigo de manera receptiva y vulnerable, me volvía cada vez mas fuerte internamente y menos dependiente del mundo externo. Fue un proceso que conllevo tiempo y algunos tropezones, sobretodo el ganar la confianza en mí misma para manifestar desde mi esencia.


Figurativamente, la experiencia era como la de un niño que comienza por primera vez a caminar; lleno de deseo y con curiosidad de sentir el mundo sobre sus dos pies, sintiendo miedo, pero manteniéndose capaz de continuar caminando motivado por su deseo, curiosidad intensa y acompañado de una confianza en el universo que además de cuidarlo, lo empuja a perseguir el saber.


Así fue como me eche a andar a manifestar mi Yo-mas autentico, usando a mi corazón como guía, la experiencia de preservarme “de pie” me llevo a sentir todo tipo de experiencias; deseo, tristeza, enojo, dolor, búsqueda incesante y decepción. Cada una de estas me permitió establecer limites alineados con el sentir de mi corazón. Solo asi pude honrar y respetar el proceso de nacimiento en el cual me encontraba. Poco a poco encontrando mi sitio, aquel lugar que describe “Don Juan” en el libro “Las enseñanzas de Don Juan” como “el lugar en donde uno se puede sentir feliz y mas fuerte de manera natural


Un buen dia me inundo el vacío, simplemente extrañaba lo simple, en momentos quería regresar al pasado. Pero para mi ya era muy tarde, ya sabia demasiado, ya no había forma de regresar. Al toparme con lo inútil de mi deseo, no me quedo de otra mas que llorar profundamente y sentir la tristeza y nostalgia que conllevaba dicha experiencia.

Así fue como deje ir, finalmente soltando, dejando la parte de mi que se resistió a sentir su fragilidad, y se mantuvo luchando, aquella parte que permaneció adormecida y sin poder sentir la fuerza de la vida, la parte que le gusta aferrarse sin dejar lo nuevo llegar. Era para mi un tiempo de duelo acompañada de una profunda aceptación. El proceso permitía darle la bienvenida a esta parte nueva y transformada, expansiva, libre y con un espacio interno capaz de conectar con el mundo externo desde un lugar menos limitado y mas espiritual.


La energía que algún día se invirtió en preservar cercanía, ahora se encontraba liberada para desenvolver mas de mi destino evolutivo.


Te dejo esta frase que encontré en la película de Avatar

La tribu mas evolucionada de los Na'vi dice sabiamente : "Cada persona nace dos veces , la segunda vez, es cuando te ganas tu lugar entre la gente por siempre."




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